El diario de Cordelia.

Domingo 6 de abril de 2008.

Querido diario:

¿Qué puedo escribir con respecto a los últimos acontecimientos? ¿Cómo se puede llegar a describir siquiera todo por lo que he pasado estos últimos días? Me detengo a pensarlo, y no sé exactamente ¿en qué momento permití que las cosas tomaran el curso en el que se encuentran ahora? Pero, ¿sabes qué, diario? Me agrada que así sea, no sólo me agrada, sino que…bueno, la sola sensación me hace sentir algo ridícula, pero ¿acaso existe el destino? ¿Es racional creen él? Bueno, creo que de alguna manera Jonah y yo estábamos destinados. ¡Lo sé, lo sé! Quizá cada persona que se enamora lo considere de la misma manera, conozco muchas historias al respecto, pero en nuestro caso, tengo la corazonada que no son solo ideas o…sentimientos, está más allá de todo eso. Incluso mi cuerpo da señales de ello. ¡Tengo pruebas!

¿A qué me estoy refiriendo? Bueno, el color regular de mis ojos es una especie de amarillo opaco, sé que no es muy común pero  no es algo en lo que me pare a pensar demasiado, por lo general lo definen como un color miel; pero desde hace unos días, desde que Jonah y yo nos conocimos para ser más exacta, he notado que su color se altera indiscriminadamente. No sé con exactitud el por qué, o que factores intervienen en ese proceso, pero sólo tengo la certeza que comenzó a ocurrir desde que me fije en Jonah.

La primera en notarlos, obviamente, fue Caterina. Una mañana que estudiábamos en la cafetería, y el día estaba algo nublado y fresco, en el momento en que acomode mis lentes, ya que se habían deslizado por mi nariz, ella se quedó viéndome sorprendida. Cate es bastante detallista, por lo que algo así no iba  escaparse de su particular escrutinio. Lo recuerdo particularmente porque al hacer referencia a mis ojos, bromeó con que de seguro sufrían una alteración debido al clima, al igual que esos adornos que suelen venderse en tiendas características de la playa. Pero el tema no paso más de allí, a excepción de que sigue maravillada por ellos hasta el día de hoy, mencionando cosas tales como: que sería genial que lograra combinarlos con mi ropa.

Los siguientes en notarlo, fueron mis padres. Pero lo que fue más llamativo fue la reacción de mamá, ella se asustó, pero no lo sé, a pesar de la alteración del pigmento ocular, no tengo más dificultades que las normales para ver y ningún otro efecto secundario o del que deba sentirme atemorizada. Sin embargo ella se alteró bastante, aunque su ansiedad descendió  luego de que papá me diera una mirada. Él mencionó que no era nada importante y que los ojos van aclarándose con el pasar de los años, pero que aun así, tomaría más precauciones conmigo.  En fin, no creo que sea tan grave tampoco.

Por el momento Jonah no lo ha notado o al menos no lo ha mencionado, o quizá no le importe el color de mis ojos o quizá simplemente sea distraído; pero estoy más que segura que  él es la causa de tal metamorfosis. ¿Sino por qué más me ocurriría ahora? Increíblemente me altera de maneras en las que ni siquiera se lo propone o de las que yo no puedo controlar.

ULTIMA HOJA EXTRAÍDA DEL DIARIO.

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El diario de Cordelia.

Sábado 5 (06:55 AM) de abril de 2008

Querido Diario:

La noche que acaba de irse, es por mucho ¡la mejor de mi vida hasta ahora! Y digo “hasta ahora” porque tratándose de él, las cosas sólo pueden mejorar. Ahora lo sé con mayor certeza, aunque es impredecible, ¡me ama! Jonah me ama. Automáticamente, todas las sensaciones de molestia y dolor que supe sentir hace algunas horas atrás, fueron agradablemente reemplazadas por caricias, besos y una confesión que tanto anhelaba. Él me ama, no solo lo dijo, sino que…bueno, quedo más que claro anoche.

Si, Si, ¡lo sé! Hace tan solo algunas horas, me encontraba devastada, triste y había tenido que contener el llanto durante todo el camino de regreso a casa, pero ahora eso quedo atrás. No sólo por el hecho de que Jonah se presentara en mi casa, en mi habitación y a la madrugada, con un insípido discurso y el argumento base de que “necesitaba tenerme cerca” (¡sí!, él mismo lo dijo con esas palabras). Me quede completamente atónita ante sus actos; rápidamente vino a mi mente la idea de que luego de lo sucedido en su departamento, no volvería a verlo, pero que él se presentara aquí me hizo pensar en que estaba perdiendo la cabeza. Aunque no puedo negar que me agrado volver a verlo, todo lo que siguió a su llegada fue fascinantemente romántico; pero aun así, no quería ceder tan fácilmente. Siendo honesta, sentía unas enormes ganas de arrojarme a sus brazos, pero me mantuve en mi postura.  

Bien, lo más favorable en cuanto a su repentina aparición, y luego de que yo misma le diera lugar a ello, fue que finalmente se sinceró, así fue como me dejo verlo, así fue como lo sentí. Jonah fue abierto y franco en cuanto a si mismo, con respecto a quién es, o a quién pretende ser, de dónde viene y por qué en ocasiones actúa como lo hace. Lloró por momentos, en algunos otros, sonrió y en tantos más, habló y habló, sosteniendo mi mano, y lo hizo como si no hubiera tenido nada que decir en años, hasta que finalmente, se sintió satisfecho y aliviado. Sé que eso le dio paz y, a su vez, me dio confianza para amarlo como él desea que lo haga.

Estoy más que segura, diario mío, que si alguien pudiera leerte, se preguntaría: “¿se puede ser tan bipolar?”; Bueno, personalmente tengo el tiempo de estudio en la universidad para analizar de que trata la bipolaridad o las personalidades múltiples (¡Nótese la ironía!, ¡es sólo un chiste!). Pero ahora, en serio, al fin me mostró todo de sí, desde sus momentos a plena luz, hasta los más oscuros y aun así, sigue estando dentro de mí. Lo amo…ahora más que nunca.

El diario de Cordelia.

Sábado 5 (1:25 AM) de abril de 2008

Querido Diario:

¡Él es un idiota! ¿Cómo pude llegar a pensar en que esto resultaría bien? ¿Por qué creí que Jonah sería distinto al resto? ¿De dónde saque la tonta e ilusa idea de que él y yo…podríamos amarnos? ¡Estoy tan molesta que…!

¡Me duele, duele mucho y de forma profunda! Se siente como una horrible bola de espinas cruzando por tu garganta, al tiempo que tu pecho es golpeado por una fuerte patada y a tus pulmones no les llega la cantidad necesaria de oxigeno… ¡No lo sé! Es tan difícil de ponerlo en palabras, pero de algo estoy segura ahora: cada una de las historias que escuche al respecto, lo que los demás decían sobre el amor, previo a dejarme llevar por lo que estaba sintiendo por Jonah; bueno, ¡ninguna es cierta! Ninguna de esas historias de terror o drama se acerca ni remotamente a como me siento en este momento. Duele, arde, asfixia e incómoda. Me siento tan estúpida, pero aun así, no puedo odiarlo. 

Desde un inicio siempre supe que no era como las demás personas de las que suelo rodearme, no solo por su clase social, o su educación, sino porque él en verdad…era autentico, lo creí sincero y con un interés genuino. Un interés en mí que excedía mis expectativas incluso, pero no era solo eso, es decir, desde que recuerdo, las personas siempre han intentado conformarme y estar en buenos términos conmigo, pero Jonah…él parecía no hacerlo por compromiso o condescendencia, sino porque realmente esperaba algo de mí. Esperaba que yo le correspondiera.

¿Quizás era eso lo que él esperaba esta noche? Obviamente sí, pero ¿acaso estuvo mal mi proceder? No lo creo…él parecía no ser dueño de sí mismo, se comportaba extraño. Desde que llegue a su casa me invadió esa sensación, para luego sólo ponerse más extraño aun, incluso violento. No era lo que esperaba, no de él, no de ese momento, no tratándose de un acto que me acompañara por el resto de mi vida. Poniéndolo en perspectiva y aunque duela, huir de allí, escapar de él, sé que fue lo correcto.

Aun así no puedo odiarlo, no puedo evitar repudiar a los instintivos y salvajes motivos que lo llevaron a tratarme de tal manera, no puedo quitarlo de mi mente siquiera. Pero así como no puedo quitar sus últimos actos de mi mente, tampoco puedo quitar los últimos días de mi corazón. Lo quiero…pero ya no volveré a verlo.

El diario de Cordelia.

Jueves 3 de abril 2008.

Querido diario:

¡Bien! Estoy decidida, ya lo sé, ya lo dije… ¡estoy segura! La ansiedad, el nerviosismo, el que otra idea no fluya por mi cabeza, todo eso es perfectamente normal, ¿cierto? Porque desde ayer que nos vimos, es así como me siento y por lo visto, no voy a dejar de sentirme de esta manera hasta que ocurra.

Bien, ¡concéntrate! No es como si fuera a echarme para atrás, pero creo que sería de mucha ayuda hacer una lista de los pros y los contras con respecto a la situación. Okey, ¡momento importante en la vida de una chica!, si, definitivamente lo es. Entonces, el hombre que elijas, debe serlo. Sobre todo si reúnes las siguientes cualidades: ser meticulosa, desconfiada, reservada y responsable de tus acciones desde el día en que fuiste concebida. ¡Sí! En efecto, me tomó las cosas muy a pecho, entonces ¿por qué hago esto ahora? ¡Estoy prácticamente arrojándome a un sinsentido!

Bien, comencemos:

  • ¿Estoy tomando en cuenta el hecho de que lo conozco hace poco más de una semana? No. De todas maneras, jamás terminas de conocer a alguien, ¿verdad?
  • ¿Estoy tomando en cuenta que es impredecible? No. Eso sólo me atrae más a él.
  • ¿Estoy tomando en cuenta que todos a mí alrededor, incluso Caterina, lo detestan?  No, y no voy a negar, que me agradaría que las cosas no fueran de tal manera, pero…puedo vivir con eso.
  • ¿Estoy tomando en cuenta que es alguien solitario y con una psiquis algo dañada debido a su pasado? No. Sólo me interesa su presente, más aun si estoy en él.
  • ¿Puede que algo salga mal entre Jonah y yo? Si, desde luego. Pero por primera vez, quiero arriesgarme. 

Bueno, dije que puedo vivir con eso, pero…desde ayer, luego de que los presentara formalmente, mis padres no dejan de expresarme sus quejas al respecto. Según papá, Jonah es un joven rebelde, mal educado y del que no le sorprendería que la policía siguiera sus pasos; veo que le causó una gran impresión. Según mi madre, él pertenece al grupo de “los que debes ver a escondidas”, sin que nadie más lo sepa y sin pretender nada serio; luego de esas palabras me guiño un ojo (hay momentos en los que me pregunto si realmente pase cuarenta semanas dentro de su vientre). Finalmente, Caterina señaló que si ella se encontrara en mi lugar no lo haría, hablado del hipotético caso de que ella se trasformara en mí, ya que ella tiene noviazgos de tan solo dos semanas cada uno.

En definitiva, cada pregunta que viene a mi mente, sobre si el paso que pretendo dar es correcto, y luego de que estas atraviesen todos los diferentes tamices posibles, mi convicción sigue allí. Si, lo quiero y lo deseo. Estoy lista.

El diario de Cordelia.

Miércoles 2 de abril 2008

Querido diario:

Bueno, oficialmente ¡ya paso lo peor! O al menos la parte que creí más difícil.

No existió momento alguno en el pasado en el que mis padres insistieran con tanto énfasis en conocer a una persona con la que yo misma hubiera elegido compartir o entablar una relación cualquiera, incluso jamás mostraron demasiado interés en Caterina, con quien siendo mi mejor amiga desde hace tantos años, pasábamos muchas horas al día juntas. En su mayoría, mi entorno siempre ha sido conformado por personas con las que ellos mismos se han involucrado, ya sean: amigos, colegas, empleados, aunque ningún familiar, pero, ya no pregunto al respecto, si he de ser sincera ya no siento curiosidad alguna. En fin, tampoco habían existido anteriormente intenciones propias de presentar formalmente a cualquier persona a mis padres, a excepción nuevamente de Caterina, ya que nunca me he considerado muy sociable y jamás antes tuve un interés romántico/sentimental genuino por nadie…hasta ahora.

Bien, ya que menciono a Caterina, podría decirse que ella ya estaba al tanto de la existencia de Jonah, obviamente tuvimos nuestra charla detallada, en la cual hubieron temas varios tales: cómo nos conocimos, si era guapo, cómo se apellidaba su familia, que automóvil conducía, etc., etc., etc…y luego vinieron las incisivas ¿Qué tal besa?, ¿es de los que meten la lengua profundamente o lo hace con suavidad?, ¿muerde los labios , ¿los lame?, ¿utiliza sus manos mientras te besa?, etc., etc., etc…cabe aclarar, que si hay algo que destaca de Cate es que nunca sabe precisar el momento exacto en el cual comienza a ponerme incomoda, pero debo confesar que eso sólo la hace más auténtica ante mis ojos. El punto es, que en cuanto Jonah y ella cruzaron sus primeras miradas algo definitivamente o estuvo bien. Sé que Cate puede ser presumida y altanera, pero es solo una máscara en ella, aunque solo yo estoy al tanto de ello, pero cuando ella mira a alguien de esa manera es por alguna razón en particular. Aun así, no hemos tenido la chance de tocar el tema nuevamente, pero estoy más que segura que brotara una catarata de críticas en torno a Jonah desde su garganta.   

Por otro lado, en cuanto ella nos dejó a solas, Jonah no dejo de mencionar lo distintas que nos vemos o que somos en verdad, yo también estoy al tanto de eso, pero nuestras diferencias no restan valor a nuestra amistad, ¿cierto? Ciertamente, se sintió pésimo que el chico que te gusta juzgue sin un criterio real a tu mejor amiga, ella es incondicional para mí y él…bueno…él definitivamente tiene algo que lo vuelve irresistible ante mí.

Pero lo de Cate no es todo, ¡claro que no! Inicié con el preámbulo de mis padres, y no hice su mención en vano. El día de ayer hicieron mucho hincapié en querer conocer a Jonah, entonces el día llego. Hoy en la tarde, completamente nerviosa, intranquila y con las palmas de las manos sudorosas, Jonah me llevo a casa y le explique la situación. Lo genial de todo el tema es que él estuvo de acuerdo, para ser sincera le ofrecí dos opciones: entrar a casa o correr. Afortunadamente para mí, eligió entrar; supongo que el cruzar mis dedos detrás de mi espalda tuvo su recompensa. Aunque pensándolo mejor, no sé qué tan favorable fue todo; una vez que estuvimos en la sala con mamá y papá, ella se comportó lasciva tal cual y como lo hace desde que tengo memoria, en cuanto a papá…bueno, Jonah no lo golpeó por ninguno de sus educados insultos, eso debería dejarme conforme, ¿no es así?

El punto es, que como ya mencione anteriormente, Jonah decidió quedarse y eso es lo que me importa. Por lo que luego de ir a almorzar juntos y aunque él se mostrara algo… ¿urgido?, tomé una decisión al respecto. Jamás lo había pensado siquiera, no era algo que tuviera espacio en mi mente, pero eso cambio cuando él apareció. Quiero hacerlo, quiero que él sea el primero.

El diario de Cordelia.

Lunes 31 de marzo de 2008.

Querido diario:

¡Oh, por Dios! ¡Finalmente, paso! ¡Y fue increíble! Me besó, Jonah me besó, finalmente reunió en valor que yo no tuve y lo hizo, y sin dudas, la forma en la que besa es la que hace que todo lo demás se vea reducido a nada.  Bueno, no es que ya no me importe lo ocurrido en el parque, pero lógicamente todo eso tuvo una explicación también.

El punto es, que luego de insistir durante todo el día de ayer con llamadas y mensajes a mi teléfono celular; una pequeña aclaración: no es que me encante la idea de hacer sufrir a alguien más, menos si se trata de él, pero lo cierto es que necesita  un poco de espacio para digerir lo que nos había ocurrido en nuestra segunda cita, por lo que no respondí a ninguna de sus insistencias y al parecer, él se tomó de forma algo fatalista. Si bien es cierto que no tenía en mente dejar de verlo, tampoco quería restarle importancia a su falta de confianza en mí, pero no pretendía castigarlo por eso.

En fin, hace unas horas atrás,  luego de que terminara mi entrenamiento, Jonah se presentó en el natatorio y por un segundo me odie a mí misma por ni siquiera haber dejado que mi cabello se secara suelto, o haberme colocado algo de base en el rostro, ¡estaba hecha un desastre! Apenas lo vi me paralice, él se veía tan soñado: sobre su motocicleta, vistiendo una chaqueta verde militar que le queda muy bien, una mirada tierna y compasiva, además de ese porte de tipo rudo e intocable. Describiéndolo queda más que claro que él me encanta, ¿cierto?

Bien, intente pasar por alto el hecho de que su sola presencia me revoluciona internamente y me acerque a él. Jonah se disculpó, pero no sólo fue eso, alivianó la tensión con comentarios ocurrentes y después de eso dejo en claro que quiere algo más, que no está listo para que no seamos… ¡lo que yo adoraría que seamos! Tomó mi mano, fue tierno, sincero y sin que yo lo esperara, me beso. Lo que sentí…simplemente no puedo explicarse con palabras, básicamente, mi cerebro se desconectó en ese preciso momento.

Pero si fuera necesario ponerlo en palabras, diría que fue un instante sublime, un momento mágico…que luego de que concluyera, le siguieron algunos improperios en dirección a Martín. Claramente Jonah siente celos por él, pero intento dejar en claro que no debe preocuparse, Martín no es más que mi entrenador, además de que solo deseo que seamos él y yo de aquí en más.

Es por eso que su confianza es tan importante para mí, no quiero que se vaya de mi lado y creo que él tampoco lo desea. Fue por eso que luego fuimos a un café, por algo para comer y supe sobre varias tragedias que lo rodean, su vida no fue fácil y ni hablar del hecho de que se encuentra muy solo. Obviamente no es ningún misterio que las vivencias de nuestra infancia nos convierten en las personas que somos en nuestra adultez, por eso es que comprendí muchas de sus actitudes. Desde ahora cada una de sus palabras, sus expresiones, cobran un gran sentido y adquieren un valor incalculable para mí.

Que más decir sobre una inesperada noche que término con un sinfín de besos a una cuadra de mi casa…mis labios ardieron, mi pecho estaba a punto de explotar, mi corazón se agitaba y mi cuerpo se sentía súper liviano, como si flotara. Todos esos sentimientos…sensaciones, son… ¿es amor? Tengo por seguro de que así es.

El diario de Cordelia.

Sábado 29 de marzo 2008.

Querido diario:

Así que, ¿así es cómo se siente? ¿Acaso es éste el sentimiento al que todos se refieren cuando hablan de decepción? Okey, no es como si jamás me hubiese decepcionado en toda mi vida, eso sería absurdo, pero, en perspectiva… ¡lo conozco hace sólo un par de días!, ¿por qué me importa tanto?, ¿por qué me sentí obsoleta al no poder comprender que le ocurría apenas llegamos al parque esa noche?, ¿por qué me llena de ira que no me confiese sus secretos? ¡Estoy tan molesta que…! No, un momento, no es enojo, es ¿tristeza? No, tampoco es eso.  Solo sé, que físicamente no me siento muy bien en estos momentos, no puedo hablar, ya que mi garganta se cerró en un nudo y tengo una terrible jaqueca.

Bien, de manera ingenua, creí que nada podría superar a lo ocurrido en nuestro encuentro anterior, realmente aun guardaba algo de recelo y vergüenza al respecto, pero el punto es, que lo que ocurrió en mi ansiada segunda cita, fue aun peor que en la primera, obviando el hecho de que no fui la involucrada directa en el desastre. Bueno, repasando, este fue el itinerario de la noche:

Jonah paso por mí, tal y como habíamos quedado. Llegó puntual, me encanta su perfume ¡olía tan bien!, se había afeitado (su rostro se sentía tan suave) y, definitivamente, la motocicleta es algo que debe conservar para toda la vida, se ve muy bien sobre ella y…qué más puedo decir, ¡me gusta!, me gusta demasiado, pero ese no es el punto ahora. Bien, una vez que emprendimos camino, lo guié hasta el parque de diversiones, se suponía quería sorprenderlo gratamente pero por su cara, fue evidente que no fue así. Apenas llegamos comenzó a portarse extraño, distraído, disperso, observaba demasiado todo e incluso tuve la impresión de que sus ojos se llenaron de lágrimas en cierto momento. No podía ignorarlo, no quería hacerlo, pero él insistió en que estaba bien; primera alarma, claramente no confía en mí.

Para cuando las cosas…no, ¡un momento! Recién ahora logro reparar en que esa sólo fue una idea mía, las cosas no iban bien en absoluto, él sólo procuraba aparentar que iban bien, pero aún mantenía su postura distante. Pero eso no es todo, la cita empeoró y decayó aún más, cuando hicieron su aparición dos inoportunos e indeseables personajes. Uno era un muchacho alto y fornido, con porte arrogante y expresión de sorna, y también algo pervertida, en el rostro, su nombre era Sam, o así fue como lo llamó Jonah. Por otro lado, él se hallaba acompañado de una muchacha de aspecto desaliñado y cabellos multicolor, se veía bastante vulgar e incluso parecía estar ebria. Quitando la parte en que Sam se comportaba como un completo imbécil, ella no dejaba de hostigarme con la mirada a cada instante, aunque también lo hacía con Jonah. Ella lo miraba de manera demasiado invasiva y comprometedora, era como si ellos hubieran compartido algo más…íntimo, o quizá solo fueron ideas mías.

Bien, aquí viene la parte en la que todo cayó en saco roto, Jonah y su ¿amigo?, ¡se agarraron a golpes! Ambos se habían alejado varios metros, por lo que no pude oír sobre que hablaban, pero las cosas se salieron de control demasiado rápido a decir verdad. Ahora bien, siendo honesta, no es exactamente la parte de la pelea la que me molesto, sino el hecho de que, una vez más, Jonah no hablara conmigo al respecto. Él ignoro mis preguntas y mi preocupación ante lo que había ocurrido. Ese sujeto se presentó fingiendo ser su amigo y luego ¿pelean? Lo que me lleva a cuestionar: todo en su vida…en su mundo, ¿se presentara siempre de tal manera? Y si no me lo dice, si él no habla conmigo, es porque obviamente está dejándome fuera, no me permite entrar en su vida.

El diario de Cordelia.

Viernes 28 de marzo de 2008.

Querido diario:

Preguntarme un sinfín de veces durante el día que es lo que hace, ¿es normal? Desear que el perfume de su abrigo perdurara más tiempo sobre mí, ¿significaría un exceso? Sentir nervios por solo recordar cómo me miraba ¿sería un delirio? Es que… ¡no puedo quitarlo de mi mente!

La noche del jueves fue un extraño suceso para mí, es decir, nunca antes había tenido una cita oficial y mucho menos con alguien que apenas conozco. Siempre que se daban situaciones que pudieran considerarse similares, eran en grupo: en compañía de Cate y su novio de ocasión y algún eventual amigo del mismo. Existieron oportunidades también, en las que diferentes chicos, ya fueran del colegio, de los encuentros o competencias de natación o, en solo una ocasión, Martín (¡aunque rápidamente dejamos en claro que eso hubiera sido raro!), me invitaban a salir, pero todos fueron un rotundo no. El punto es, que constantemente abrace la idea de que pasar tiempo a solas con alguien que no fuera Caterina sería una pérdida total de tiempo, ya que cada persona que he conocido a lo largo de mi vida, ha intentado simpatizarme sin importar qué y definitivamente, es molesto. Aunque Jonah no lo fue en absoluto.

Ya ansió llevarlo mañana al parque, ¡Oh, claro! ¡Vamos a tener una segunda cita!, y esta vez, ¡yo elegí el lugar al que iremos! Luego de pensarlo durante toda la mañana de hoy, finalmente me decidí por el parque de atracciones que está de visita en la ciudad desde el fin de semana pasado. Quizá sea infantil, no lo sé, pero creo que ayudaría a distendernos y en caso de que se aburra, puedo distraerlo fácilmente; además ¡me fascinan esos lugares!, la gente siempre está feliz cuando se divierte.

Pero, el cómo mantener interesado a Jonah no es lo único que ronda por mi cabeza desde que lo conocí. ¡Okey!, las cosas están más o menos así: luego de que me trajera a casa después de nuestra cita, algo en mi estómago me decía que debía estar en alerta, no eran solo los nervios de haber estado a solas con alguien que me atrae, sino que poco después de despedirme…algo extraño se agolpaba dentro de mí ser. Cuando crucé la puerta, pasé por el vestíbulo hasta la sala y la luz de la misma se encendió automáticamente; era papá quien me intercepto en la entrada, él se había quedado a esperar que regresara. Siendo franca, aun no les hablé a mis padres sobre Jonah, después de todo, sólo hemos tenido una cita; y aunque en parte, y a mi criterio, fue perfecta, también soy consciente de que la parte restante fue desastrosa. ¡Jonah podría no querer verme otra vez!, así que, para que adelantarnos a la charla ¿no? Pero en fin, una vez que estuvimos frente a frente y por supuesto, mi padre hizo las preguntas de rigor; ya que desde que recuerdo, él siempre ha sido un hombre estricto, severo y a su manera, abnegado. ¿Quién es él?, ¿desde cuándo lo conoces?, ¿siempre va a traerte a estas horas?, ¿qué edad tiene?, y algunas preguntas más que decidí dejar a un lado por su falta de objetividad e interés. Cierto es que su semblante no era el mejor, pero me las ingenie para acallar sus temores, después de todo, ya no soy una niña y si bien, jamás antes conocieron a nadie por quien yo tuviera un interés genuino, todos sabíamos que este día llegaría, ¿no es así?

No es que no me importe la preocupación de mi padre, y de seguro mamá también ya debe estar al tanto, quizá mañana me haga algún comentario al respecto, pero no puedo evitar que él me importe más. Sé que suena apresurado, incluso exagerado, pero mi instinto me dice que si cautivo de tal manera mi atención, es porque tiene algo especial, ¡lo sé!, lo vi en sus ojos…adoptan otro color cuando me mira.  

El diario de Cordelia.

Jueves 27 de marzo 2008.

Querido diario:

¿Por qué no me besó?, ¿por qué se alejó en ambas ocasiones?, ¿le resulte aburrida, monótona? ¡No! ¡Un momento! De seguro fue por el numerito de lunática. ¡Okey! Realmente lo entiendo si fue así, ¿a quién se le puede ocurrir que van a asesinarte en la primera cita? Respuesta: ¡A mí! Esto es algo que por supuesto no voy a comentárselo a Cate, de seguro se burlaría y luego me abofetearía por estúpida, pero aun así, no creo que sea ese el motivo; es decir, hubiera huido despavorido apenas ocurrió de ser así y…¡okey!, voy a calmarme y darle un orden cronológico a las cosas.

El día de ayer ¡Jonah finalmente llamo! Y como era de esperarse, me invito a salir. Luego de entrar en pánico durante los primeros minutos, comencé a pensar en que ropa iba a usar, como me iba a peinar, etc…opte por llamar a Caterina, según ella tales decisiones le demuestran al otro que es lo que vas a ofrecer. Así que, guiándome por sus palabras y por las propuestas que me trajo, selecciones prendas completamente opuestas a lo que ella usaría, de todas maneras nuestros gustos pocas veces coinciden y creí que debía presentarme como yo misma y no como ella.

Bien, a la hora acordada, él paso a buscarme en su motocicleta, (¡se veía tan lindo sentado encima de ella!), además de que fue encantador desde el principio. Me dijo que tenía una sorpresa, o mejor dicho, la sorpresa era el lugar a donde iríamos. ¡Y así fue! Me llevó hasta el hermoso balcón de la ciudad, con el fin de que veamos juntos el atardecer, pero fue en el preciso instante que pusimos un pie allí, que la locura se adueñó de mí ser. Bueno, para ser justa, no pude evitarlo; la muerte de Martina Myers fue hace relativamente poco tiempo y fue en ese mismo lugar. Un homicidio no es algo que se olvide con rapidez, menos con las características que tuvo ese desafortunado evento.

Pero, en fin…luego de que me asustara, huyera, él me atrapara y me convenciera de cuáles eran sus intenciones reales, ¡todo fue increíble! Hable mucho, demasiado, ¡de más! Estaba nerviosa, no lo voy a negar; mientras que él actuaba de una manera tan segura y casi misteriosa. Las pocas palabras que dijo destilaban condescendencia y magnetismo a la vez. No habló mucho de sí mismo, pero resultaba interesante oírlo, era como si cada palabra que profiriera guardara un verdadero significado para él por lo que no debía gastarlas en vano. Sus expresiones dejaban entre ver que me escuchaba también y sobre todo, que está interesado, puedo no tener experiencias previas, pero no soy estúpida.

Es por eso que finalmente me quede completamente descolocada, realmente esperaba que él lo hiciera. Aunque luego se disculpó diciendo que no quería forzarme o que pareciera que se aprovechaba, y dada la situación en la que nos conocimos, bueno…esperar no parece tan mala idea, ir con calma seria propicio. Finalmente, creo que la explicación es lacónica y simple: Es un caballero.

El diario de Cordelia.

Martes 25 de marzo 2008

Querido diario:

He escuchado demasiadas historias al respecto, en el asilo los abuelos suelen contarlas con emoción, pero la mayoría suele terminar de la misma manera, con un corazón roto. ¿Coincidencias?, ¿causas comunes?, ¿o sólo se trata de personas que han perdido el encanto en sus relatos? Realmente decepciona un  poco, pero creo que es demasiado apresurado sacar conclusiones, es decir, ¿amor a primera vista?…mmm, no, no lo creo, bueno, es cierto que tiene un no sé qué; mientras hablaba sentí el impulso de besarlo pero eso no hubiera estado bien, definitivamente, me hubiera avergonzado a mí misma; pero además, no, no puede ser.

¿Atracción a primera vista?, ¡claro que sí!, ¡de eso se trata! Tiene más sentido, ¿no? Bueno, el punto es, que nunca antes me sentí tan intrigada o tan deslumbrada, sobre todo por alguien a quien apenas conozco. Quizá fue por su voz, profunda, serena y confiada, o tal vez el envolvente aroma de su perfume subiendo por mi nariz cuando me sujete de su espalda, o porque no, la forma en la que me miraba…esos ojos…esa mirada decía mucho más que un montón de pomposas y abultadas palabras, era una mirada de certeza, de confianza.

Tal vez este desvariando, tal vez solo me esté dejando llevar, pero sino ¿de qué otra manera le hubiera permitido que me llevara?, ¿por qué mi corazón se aceleraba y se detenía cuando hablaba?, ¿cómo es que termine dándole mi número?, ¿por qué estaría tan deseosa de verlo nuevamente?, ¿por qué no dejó de mirar mi teléfono desde que nos vimos esta tarde? Me siento hechizada, ¿es eso posible?

Todo lo demás queda opacado detrás de un varonil porte de poco más de un metro ochenta, o eso creo, cabello cortado al ras, lo que le da un aire de peligro, rasgados e incisivos ojos marrones y la sonrisa más hermosa que jamás haya visto. Su nombre es Jonah y aun no logro comprender qué es lo que me ha hecho.